El zonalito del segundo semestre debía comenzar a las 8am, que por razones técnicas, de cobijas y cosas así, comenzó pasaditas las 9am. La primera impresión que se lleva uno como newie es la unión de los miembros de AIESEC, que se vio a medida que iban llegando; así si dan ganas de pertenecer a una familia de este tipo. De entrada, el discurso de la fundación de AIESEC y los valores que como AIESECos debemos promover y cultivar, y toda esa carreta que sirve para fomentar el sentido de pertenencia con la asociación, comenzando de cierta forma la introducción hacia la nueva vida AIESECa. No sólo estuvo enfocado en la introducción a los nuevos, también hubo espacio para trabajar con los antiguos en el fortalecimiento de valores y cualidades que fortalecieran el compromiso con la organización.

Pero como no todo en la vida puede ser trabajo, también hubo tiempo para la diversión. El décimo primer mandamiento es no dar papaya, y a papaya puesta… y si no pregúntenle todos los que cayeron en el carriel del chair, David Cardona. ¡Que malvado!, ¿no?

Así transcurrió toda el día del sábado entre capacitaciones, socialización y algo de tiempo para las penitencias del chair. Ahora llegó el tiempo para el tan esperado viaje a la Mesa, donde se realizó la segunda parte del zonalito. El viaje en el bus fue una verdadera “gozadera total” a cargo del chair y su combo… Qué, tiene pio pio o no?... ustedes eligen.

Ya en la Mesa comenzaron actividades que sirvieron para integrar a los newies en la gran familia de AIESEC Bucaramanga, y para afianzar a los oldies en su compromiso con esta gran familia… que bonito que suena, ¡familia!...

Y de nuevo, como no todo puede ser trabajo, lo más esperado de la noche… LA RUMBA. Si uno no se integra aquí, no se integra nunca, los roll calls, el vallenato guapachoso, el reggaeton que a nadie le gusta pero que todos se lo saben, el merengue que le trae recuerdos de las fiestas de la adolescencia, la salsa que siempre que uno la escucha y de una está buscando la pareja para azotar baldosa, y etc. Y lo que no puede faltar… el drinking competition… ¿adivinen quién ganó? Se las puse fácil…jejeje.

La rumba une a la gente, en la buena, en la mala o en la inmunda… y si no me creen, miren no más… unos traguitos en familia son buenos de vez en cuando, fomentan la integración de cada uno de sus miembros, o si no pregúntenle a los amigos de la foto…

Después de todo este desorden hay que volver a trabajar. La mañana del domingo sirvió para comenzar con ánimos renovados a capacitarnos en las diferentes áreas de la organización. La actividad más interesante fue la introducción a los PBOX, donde cada uno de los miembros, tanto nuevos como antiguos, mostró su ingenio para sacar un proyecto adelante. Obviamente nos equivocamos como un millón de veces, pero también es cierto que echando a perder se aprende… y si no pregúntenle a José Julián, yo creo que así tendrán más cuidado para la próxima.

Como todo lo bueno, algún día tiene que acabar… a este zonalito llegó un grupo de personas con muchas expectativas y se fue una gran familia comprometida con una causa… definitivamente, una de las mejores experiencias que hay en la vida.

Ah, y por cierto, gracias a nuestro querido OC team, que hizo todo esto posible, gracias Jessica, Mónica, Seso, Cormane, Massiel y todos los que trabajaron duramente a nuestro servicio para todo saliera bien… mil y mil gracias.
Diego Monroy
IS&C Local Alpha Male
@Bucaramanga